Oda a la migraciòn de los pájaros
 
 
Por la línea
del mar
hacia el Gran Norte
un
río
derramado
sobre el cielo:
son los pájaros
del Sur, del ventisquero,
que vienen de las islas,
de la nieve:
los halcones antárticos,
los cormoranes vestidos
de luto,
los australes petreles del
exilio,

Y hacia
las rocas amarillas
del Perú, hacia las
aguas encendidas
de Baja California
el incesante río
de los párjaros
vuela.

Aparece
uno,
es
un
punto
perdido
en el espacio abierto de
la niebla;
detrás son las cohortes
silenciosas, la masa
del plumaje,
el tembloroso triángulo
que corre sobre
el océano frío,
el cauce
sagrado
que palpita,
la flecha
de la nave
migratoria.

Cadáveres de pájaros
marinos
cayeron
en la arena,
pequeños
bultos
negros
encerrados
por las alas bruñidas
como ataúdes
hechos
en el cielo.
Y junto
a las
falanges
crispadas sobre
la inútil
arena,
el mar,
el mar que continúa
el trueno blanco y
verde de las otas,
la eternidad borrascosa
del cielo.

Pasan
las aves, como
el amor,
buscando fuego,
volando desde
el desamparo
hacia la luz y las
germinaciones,
unidas en el vuelo
de la vida,
y sobre
la línea y las espumas
de la costa
los pájaros que
cambian de planeta
llenan
el mar
con su silencio de alas.
 
Pablo Neruda
Ode alla migrazione
 
 
Sulla linea
del mare
verso il Grande Nord
un
fiume
dilatato
nel cielo:
sono gli uccelli
del Sud, del vento freddo,
che vengono dalle isole,
dalla neve:
i falchi dell'antartico,
i cormorani vestiti
a lutto,
le procellarie australi
dell'esilio.

E verso
le rocce gialle
del Perù, verso le
acque infuocate
della Bassa California
l'incessante fiume
degli uccelli
vola.

Ne appare
uno,
è
un
punto
smarrito
nello spazio aperto
delle nebbie;
dietro vanno le coorti
silenziose, la massa
delle piume,
il tremulo triangolo
che corre sopra
l'oceano freddo,
la sacra
fiumana
palpitante,
la freccia
della nave
migratoria.

Cadaveri di uccelli
marini
caddero
sulla sabbia,
piccoli
fagotti
neri
racchiusi
dalle ali brunite
come bare
fabbricate
nel cielo.
E accanto
alle
falangi
contratte su
l'inutile
sabbia,
il mare,
il mare che continua,
il tuono bianco e
verde delle onde,
l'eternità burrascosa
del cielo.

Passano
gli uccelli, come
l'amore,
cercando fuoco,
volando via
dall'abbandono
verso la luce e le
germinazioni,
uniti nel volo
della vita,
e sulla
linea e le schiume
della costa
gli uccelli ch
cambiano pianeta
colmano
il mare
del loro silenzio d'ali.

Pablo Neruda